
En el siguiente texto encontraréis diferentes obviedades que ciertas personas olvidan en su día a día y que no creo que haga daño el hecho de recordarlas. Además, teniendo en cuenta que existen discursos repletos de palabras que no dicen nada y frases con pocas palabras que dicen mucho, como regalo de Navidad, también he preparado unos humildes aforismos. Espero que alguna oración os sea útil.
Se escribe mucho más de lo que se lee.
Todas las sonrisas son diferentes, todas las lágrimas son iguales.
Todos tenemos contradicciones; la coherencia absoluta no existe.
Innovar no significa siempre mejorar.
Los que mandan ir a la guerra fuesen a combatir no habría ninguna guerra.
Una mirada, un gesto, un suspiro o un silencio todo se puede expresar.
No hay ningún idioma difícil, el contexto social y personal de cada persona dificulta o facilita el aprendizaje.
Ni el color de la piel ni el lugar de nacimiento ni los apellidos te convierten en mejor persona.
La identidad sexual y la orientación sexual de cada ser humano te deberían ser indiferentes

La diversidad nos enriquece como sociedad, aunque, por desgracia, la sociedad muchas veces no está a la altura de esa diversidad.
Todas las generaciones piensan que su juventud era mejor que la juventud actual.
Si hubiésemos sabido lo que sabemos no hubiésemos actuado de esta manera, pero si hubiésemos actuado de diferente manera, no seríamos lo que somos ahora.
Los recuerdos no los podemos elegir, el pasado no se puede cambiar y el futuro no se puede evitar.
Todos los políticos y políticas no son iguales.
Todo es política.
En ninguna acción del ser humano existe la objetividad ni la neutralidad.
Todos los estereotipos sexuales, raciales y clasistas son injustos y limitadores.
Navidad es la época de las promesas incumplidas.
¿Te animas a escribir tus obviedades o algún aforismo?












